
Hoy en día se puede encontrar en el mercado una variedad de termómetros de todo tipo y para todos los gustos.
Digital, auricular, con infrarrojos, a distancia, de chupete...
Cuando los papis eran pequeños únicamente existía el clásico termómetro de mercurio que se rompía con sólo mirarlo. Si acaso existía el de la tirita que se ponía en la frente, y era toda una novedad.
Pero ha llegado el fin de los termómetros de mercurio de toda la vida. La Unión Europea los ha prohibido por el riesgo que el metal, que es tóxico, supone para los humanos, el ecosistema y la fauna.
Es cierto que es uno de los sistemas de medición más fiables, pero tampoco vamos a negar que es un poco lento. Tarda varios minutos en tomar la temperatura correctamente y eso para nosotros los niños no es muy práctico.
Digital, auricular, con infrarrojos, a distancia, de chupete...
Cuando los papis eran pequeños únicamente existía el clásico termómetro de mercurio que se rompía con sólo mirarlo. Si acaso existía el de la tirita que se ponía en la frente, y era toda una novedad.
Pero ha llegado el fin de los termómetros de mercurio de toda la vida. La Unión Europea los ha prohibido por el riesgo que el metal, que es tóxico, supone para los humanos, el ecosistema y la fauna.
Es cierto que es uno de los sistemas de medición más fiables, pero tampoco vamos a negar que es un poco lento. Tarda varios minutos en tomar la temperatura correctamente y eso para nosotros los niños no es muy práctico.

¿Qué termómetro elegir?
Hay tres condiciones imprescindibles a la hora de tomar bien la temperatura, medirla siempre en la misma zona corporal, usar siempre el mismo tipo de termómetro y mantenerlo siempre limpio.
El momento ideal para tomar la temperatura, es tras un periodo de descanso de una media hora, y en un lugar en el que la temperatura ambiental no sea extrema, ni por frío ni por calor. También hay que tener en cuenta que la temperatura corporal varía durante el día dependiendo del ejercicio físico y la temperatura exterior.
Pero, ¿qué tipo elegir?
Cada termómetro tiene sus características.
El de mercurio ofrece una medición más fiable, aunque se necesitan varios minutos para realizarla. Puede colocarse en el recto, en la ingle, en la axila o bajo la lengua. Tanto la temperatura tomada en el recto, como bajo la lengua, cuentan con 0’5º más porque la temperatura interior es más cálida que en la superficie. En caso de diarrea o estreñimiento puede alterarse el resultado.El termómetro digital fue uno de los primeros que aparecieron en el mercado tras el clásico termómetro de mercurio. Este puede usarse en varias partes del cuerpo, pudiendo adoptar la que mejor tolera el bebé, también su medición es rápida, aunque hay que tener paciencia hasta que emite la señal acústica, que sucede pasados un par de minutos.
El auricular es una opción muy útil para niños mayores de 6 meses, pues su medición se realiza en pocos segundos. La sonda del termómetro debe quedar bien colocada, en realidad, mide el flujo sanguíneo del tímpano que es el mismo que el del hipotálamo, centro de control de la temperatura corporal en el cerebro. Un inconveniente es que no se logre la posición correcta, por lo que la temperatura no será fiable, además la temperatura puede variar en cada oreja y nos puede llevar a repetir la medición innecesariamente.
Los frontales captan el calor corporal en la frente a través de un sensor de infrarrojos. A pocos milímetros de la piel de la frente pasa la arteria temporal que lleva el flujo del corazón al cerebro. Es muy cómodo porque se puede utilizar incluso si el niño está durmiendo y es muy rápido, además hay algunos que no necesitan el contacto con la piel. Lo malo es que las condiciones externas pueden influenciar en el resultado de la toma.
¿Por cuál os decidís papis?
El de mercurio ofrece una medición más fiable, aunque se necesitan varios minutos para realizarla. Puede colocarse en el recto, en la ingle, en la axila o bajo la lengua. Tanto la temperatura tomada en el recto, como bajo la lengua, cuentan con 0’5º más porque la temperatura interior es más cálida que en la superficie. En caso de diarrea o estreñimiento puede alterarse el resultado.El termómetro digital fue uno de los primeros que aparecieron en el mercado tras el clásico termómetro de mercurio. Este puede usarse en varias partes del cuerpo, pudiendo adoptar la que mejor tolera el bebé, también su medición es rápida, aunque hay que tener paciencia hasta que emite la señal acústica, que sucede pasados un par de minutos.
El auricular es una opción muy útil para niños mayores de 6 meses, pues su medición se realiza en pocos segundos. La sonda del termómetro debe quedar bien colocada, en realidad, mide el flujo sanguíneo del tímpano que es el mismo que el del hipotálamo, centro de control de la temperatura corporal en el cerebro. Un inconveniente es que no se logre la posición correcta, por lo que la temperatura no será fiable, además la temperatura puede variar en cada oreja y nos puede llevar a repetir la medición innecesariamente.
Los frontales captan el calor corporal en la frente a través de un sensor de infrarrojos. A pocos milímetros de la piel de la frente pasa la arteria temporal que lleva el flujo del corazón al cerebro. Es muy cómodo porque se puede utilizar incluso si el niño está durmiendo y es muy rápido, además hay algunos que no necesitan el contacto con la piel. Lo malo es que las condiciones externas pueden influenciar en el resultado de la toma.
¿Por cuál os decidís papis?
(Cuanto menos tengáis que usarlo, mejor señal...)
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