16 de noviembre de 2008

Mala educación


En nombre de mi padre y en el mío propio, muchas gracias a todos vosotros, pasajeros de autobús de línea que, aún viéndome en mi mochilita con papi/mami de pie, os hacéis los suecos y hasta mirás por la ventanilla con aire de poeta enamorado con tal de no ceder vuestro asiento.

Seguid sentados, que espero se os ponga el culo tamaño mesa-camilla.

En este tutorial os voy a describir a continuación varias de las técnicas, de comprobada eficacia, que los jetas desarrollan con el objetivo de lograr la conservación de la poltrona.

Hay que destacar algo fundamental: para llevar a cabo las técnicas aquí descritas no es necesario ningún elemento extra, ni siquiera una preparación especial, sólo una pequeña vocación actoral y falta de verguenza torera.

¿Queréis saberlas?

1. Cuando se sube al autobús se tiene que tener algo claro: hay asientos que por su disposición geográfica muy difícilmente serán solicitados, a saber, los asientos pertenecientes a la doble fila que están del lado de la ventana y los cinco asientos del fondo. La obtención de alguno de éstos prácticamente le evitará la realización de los restantes ítems.

2. De no ser posible la adjudicación de alguna de las variantes antes planteadas, colóquese en uno de los asientos simples.

3. Una vez sentado, esté muy atento a su entorno y a las personas que se le acercan. Si detecta una vieja de pie o una embarazada desplazándose en dirección a usted, de ninguna manera establezca contacto visual con ella, o con cualquier otra persona cercana que pudiera interceder en favor de la persona sin asiento. Es de suma importancia que de aquí en adelante evite mirar directamente a cualquier pasajero, dado que de este modo sólo logrará aumentar notablemente la posibilidad de que se dirijan a usted con intención de despojarlo de su posición.

4. Cuando la vieja/embarazada en cuestión se coloque exactamente al lado suyo será el momento de empezar la simulación: mire con decisión a través de la ventana, como buscando algo en particular. Puede intentar leer el número de la calle por la que transita, observar el clima, abrir la ventana y sacar la mano a modo de termómetro fisiológico e inclusive saludar y gritarle a algún transeúnte desconocido. Esta maniobra debe demorarle entre cuatro y siete minutos.

5. A continuación, realice un gesto brusco llevándose una mano hacia el rostro, como si hubiera recordado algo perturbador. Comience a buscar un objeto inexistente en la parte superior de su cuerpo, revisando sus bolsillos con la marcada preocupación de quien a perdido algo importante. Continúe la exhaustiva búsqueda recorriendo todo su cuerpo en descenso hasta llegar a sus pies.

6. Sin levantarse, revise el piso a su alrededor recogiendo y analizando detenidamente cualquier objeto que encuentre a su paso y luego, conservando su posición flexionada, acomode sus zapatos/zapatillas, revíselos, tantéelos, desate y ate sus cordones. Llevar a cabo estos dos puntos debe consumir entre seis y diez minutos.

7. Apoye nuevamente la espalda en el respaldo, pero hágalo bostezando en forma repetida y con los ojos cerrados. Relaje su cuerpo, estire sus extremidades y dispóngase a simular una siesta que durará por el resto del viaje.

8. Si en el transcurso de alguno de los procedimientos anteriores su obrar se ve interrumpido por la intromisión de una anciana/embarazada especialmente insolente, haga lo siguiente: arrugue y desfigure su rostro lo más que pueda emulando facciones típicas de personas con patologías mentales y conteste el pedido con exclamaciones incomprensibles, en alto volumen y expeliendo importantes dosis de saliva.

Nota: Es muy posible que al abordar el viaje en autobús urbano adoptando las actitudes aquí expresadas no sea necesario para usted la realización del punto ocho (diseñado sólo para casos extremos), por lo que le sugerimos que si al llegar usted a destino la señora se mantiene aún al acecho, despiértese sorprendido y al observarla póngase de pie inmediatamente profiriendo un: “Señora, siéntese por favor, no la había visto”.

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