El menú, de este pelo.
Un entrante ligerito para compatir entre todos.
De primero, algo para acompañar con pan.
Y como remate, una paletilla de ternasco lechal con patatas panadera que se le saltaban a uno las lágrimas de gusto.
Todo regado con generoso cava y rematado por tarta, cortesía del Parador.
Para la copa, el café y el puro (no), pasemos al Salón.
(Ah, Papi le secundó en el menú y no creáis que el resto tomaron verdurita y pescado hervido...¡ que nos pusimos todos como el chico del esquilador !)
Ha sido sensacional juntarnos todos y disfrutar de un ágape tan suculento.
(Mi menú sigue teniendo el lácteo materno como base...pero ya me llegará el día y seré una comedora temible, como vosotros).
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