Conocéis su afición a los desayunos pantagruélicos, y en un periplo matinal a la búsqueda, dieron con este hotelito tan especial: El Sueño de Virila

Javier les atendió con la amabilidad que le es propia y Farniés les sirvió un desayuno que entró en los Anales.

Convinieron que se volverían a ver muy pronto y henos aquí, fieles al compromiso.
Habitación para tres, por favor.
Yo nunca extraño la cama, ¡me la llevo puesta!
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