
...El soldado romano, generalmente, provenía del campo.
Los Historiadores le señalan como “un hombre de pequeña estatura, de tez morena, de complexión gruesa y robusta”.
Los trabajos del campo le habían endurecido.
Las “pruebas de selección” limitaban el acceso a hombres cuya fuerza y robustez no fuese probada, y el Consejo que realizaba la supervisión para el ingreso era muy severo.
Los soldados romanos realizaban entrenamientos similares a los que puede hacer cualquier infantería de la actualidad: marchas de treinta kilómetros, con una carga a las espaldas de sesenta libras romanas, lo que equivale a unos veinte kilos.
Ese peso se repartía entre el armamento, alimentos y diversos utensilios como una pala, un hacha, un azadón, elementos todos ellos que les serían muy útiles.
Legionario romano, como tal, no lo es papi, pero no diréis que no será por falta de pertrechos...
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