¿Quién, entre vosotros, no recuerda una función de guiñol?
Ese griterío previniendo de las malvadas intenciones del malo...
¿Quién ha podido resitirse a la emoción de insuflar vida a esa marioneta que hizo con sus propias manos, representando esa obra improvisada para un público tan exigente como los nenes?
Pues bien, compruebo con agrado que no solo se abren bares y bancos en nuestra ciudad.
El paseo dominical nos deparó una agradabilísima sorpresa al dar con un tesoro.
Se trata del Teatro Árbole, sede de la Compañia de títeres del mismo nombre creada en Zaragoza en el año 1979, y que hasta la fecha viene deleitando y educando a varias generaciones.
Su trayectoria ha visto como, hasta la fecha, más de 150 grupos y solistas de más de 20 paises han entrentenido a los más de 250,000 espectadores que llenaron sus butacas.
Estoy deseando ser un poquito más mayor para poder asistir a sus representaciones.
Por el momento, os dejo unas fotos de nuestro paseo por lo que ahora se empeña todo el mundo en llamar Backstage.
¿No os parece mucho más bonito decir nuestro paseo entre bambalinas?
Confío en que este teatro y la chiquilleria que lo visite como público fiel aporten vida a un recinto como el de la Expo que comienza a verse un tanto desangelado...
Es una buena manera de pasar un domingo en familia, ¿verdad?
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