12 de febrero de 2009

Con calzador


Esto que he leído me hace recordar la anécdota vivida por la yaya Trini el día de la boda de mis papis.

Tan nerviosa, tan emocionada por ser la Madrina del enlace que equivocó el pié de cada zapato.

"¡Qué raros me noto estos zapatos!", se decía.

Pues tampoco os extrañeis por el desliz, ya que hasta bien pasado el año 1800, la gente no tenía que preocuparse cada mañana por ponerse el zapato en pie correcto.

Todos los zapatos tenían la misma horma, sin distinción de pie derecho o pie izquierdo.

A la cama no te irás...

0 comentarios a esta entrada:

Publicar un comentario

Mi blog se alimenta de tus comentarios