Un viaje a Londres fue el detonante, ¿verdad?.
Resultó determinante ver el espíritu de los "nativos" corriendo bajo chuzos de punta.
¿Por qué no nosotros?, os preguntastéis.
Atrás quedaron hábitos perniciosos (como el tábaco y algún que otro cubata), desterrastéis el tripear sin ton ni son y la práctica del sofa-tumbing.
Comer sano y equilibrado y practicar un poco de deporte.
Resultaron ser unos buenos propósitos.
¿Os acordáis de vuestras primeras carreras?


Hoy, seguís devorando kilómetros y ganando en salud.
Y todo con tanta o más ilusión que el primer día que os calzastéis las zapatillas.
Recordad:
coraje no es terminar una carrera, es tener lo que hay que tener para decidir empezarla.
0 comentarios a esta entrada:
Publicar un comentario
Mi blog se alimenta de tus comentarios