16 de febrero de 2009

¡Qué duros son los lunes!

Intentaré que este lunes os sea un poco más llevadero...

Todo aquel que trabaja en una oficina desarrolla, más tarde o más temprano, ciertas técnicas más o menos depuradas para aparentar, ante el resto de sus compañeros, estar ocupado… cuando en realidad no hace absolutamente nada.


He aquí unas cuantas ideas que os garantizarán el éxito en ese cometido:

  • Siempre que vayas a tomarte un café o a fumar, camina rápido, como si estuvieras buscando urgentemente a alguien. (Antes de ausentarte, desactiva el salvapantallas, pues la gente sospechará que llevas demasiado tiempo fuera si se activa).


  • A donde vayas siempre lleva contigo una libreta o un expediente, así parecerá que vas a tomar notas o aclarar algún asunto. En tu puesto deja otra abierta u hojas impresas con un bolígrafo encima.


  • Déjate los cascos puestos cuando estés en tu cubículo. De vez en cuando quéjate: “es que con el ruido de la gente no me puedo concentrar”. Quedarás como un rey, y si alguien desde lejos te pregunta algo podrás fingir no escucharlo.


  • De vez en cuando ordena u ojea papeles en tu puesto. Simula leerlos con interés y preocupación.


  • Haz como si estuvieras estresado. Resopla de vez en cuando. Ráscate la cabeza. Suelta alguna frase contundente del tipo “esto es imposible, no lo saco ni en un millón de años”. Así evitarás que la gente te moleste.


  • En el messenger o skype ponte en estado ocupado. Lo importante no es estarlo, sino parecerlo.


  • Quédate mirando la pantalla como si estuvieras resolviendo algún difícil problema… y con un lápiz da golpecitos en la mesa (o si es un bolígrafo de botón, abre y ciérralo repetidamente).


  • Mantén tu mesa lo mas desordenada posible. Pon algún libro abierto cerca del teclado, deja restos de comida desperdigados en el escritorio, amontona papeles y bolígrafos, etc etc…


  • Si alguien te pide tu ayuda para algo responde: “Buenooo.. ahora me pillas súper-ocupado… ¿podemos verlo en 15 minutos?”. En ese tiempo ya habrá podido resolver sólo el problema, o habrá llamado a otro, o se le habrá olvidado, o le dará corte volver a molestarte. Si observas que ya lo ha resuelto no tardes en pregúntale en voz alta si aún te necesita.


  • Raja por teléfono con amigos… como si fuera una charla profesional.


  • En un papel (u hoja de cálculo) puedes dibujar e intentar resolver un sudoku. A los ojos de tus compañeros parecerá que estás enfrascado en analizar alguna tarea compleja.


  • Si tienes ganas de jugar con el móvil, o una videoconsola portátil, también es posible: Vete al cuarto de baño y llévala escondida en el bolsillo interior de la chaqueta. Pero ojo, antes de ausentarte deja caer esta frase: “uff… tengo las tripas fataaal, menuda me espera… me va a llevar tiempo”.



    Dejo en vuestras manos la práctica de estas tácticas y queda abierta esta entrada a vuestras sugerencias.

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