
Ésto que os relato es la pura realidad:
no es lo mismo ser la suegra de un yerno que de la de una nuera…
Dos señoras se encontraron después de un buen tiempo sin verse y una le pregunta a la otra:
- ¿Y cómo están tus hijos?
- Ay querida, mi hija se casó muy bien. Tiene un esposo maravilloso. Él se levanta de madrugada para cambiarle los pañales de mi nieto, prepara el desayuno por la mañana, limpia la casa, sabe planchar y es un cocinillas. Vaya, un amor de yerno, gracias a Dios.

- ¡Que bien, querida! Y tu hijo, ¿también se casó?
- También se casó, pero tuvo mala suerte. Su matrimonio va fatal… Imagínate que tiene que levantarse de madrugada para cambiar los pañales de mi nieto, preparar el desayuno por la mañana, limpiar la casa, planchar y además tiene que cocinar! Y luego, a trabajar para conseguir el sustento a la vaga mi nuera, ¡menuda sinvergüenza!
1 comentarios a esta entrada:
jajajaja...
espero no llegar a este extremo...
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