Pues resulta que hay miles de objetos creados por el hombre visibles desde el espacio y, mira por donde, la Gran Muralla China no es uno de ellos.

Y no lo es porque su color es similar al suelo sobre el que se erige, por lo que no se distingue.
Varios astronautas afirmaron haberla observado a simple vista, pero en mayo de 2004 la NASA anunció que lo que éstos pensaban era la construcción, era en realidad un tramo de un río entre las montañas, y reconoció públicamente que la Gran Muralla China no es visible sin ayuda desde el espacio.

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