17 de junio de 2008

La felicidad y el amor como base de la educación


Es agradable haber escuchado como mamá me lee este breve artículo sobre la educación de Gustavo Martín Garzo que, sorprendentemente, se publicó ayer en el periódico El País en las páginas centrales de opinión, un lugar sagrado reservado habitualmente para la guerra, la política y los asuntos graves de la vida.

Pero a pesar de que su título es “La educación de los niños” no trata sobre planes de estudios serios ni sobre normas, límites, métodos para obedecer, etc. sino que habla de la crianza con amor, con respeto y con empatía.

Esto es una evidencia de que los tiempos están cambiando y la pedagogía blanca (dejar a los niños ser niños) está ganando la batalla a la pedagogía negra (adiestramiento, falta de piedad ante su sufrimiento y necesidades madurativas).

Y para más alegría, el autor defiende a los “padres consentidores” frente a los “militares” o los “indiferentes” entendiendo consentir como mimar el ser indulgente pero también otorgar y obligarse.
Os dejo un primer párrafo y el enlace del artículo sobre los beneficios de la educación con amor:

“Un niño feliz no sólo es más alegre y tranquilo, sino que es más susceptible de ser educado, porque la felicidad le hace creer que el mundo no es un lugar sombrío, hecho sólo para su mal, sino un lugar en el que merece la pena estar, por extraño que pueda parecer muchas veces. Y no creo que haya una manera mejor de educar a un niño que hacer que se sienta querido. Y el amor es básicamente tratar de ponerse en su lugar.”

Articulo

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