El anecdotario cuenta que ésta era la película favorita de Bette Davis (o al menos eso decían los Estudios que la realizaron).
Como maldad, se comentó que Humprey Bogart hacía gala del peor acento irlandés jamás captado en una pantalla de cine.
Si os decidís a verla, podréis encontrar en su reparto a un ex-presidente de los Estados Unidos (fácil, ¿eh?)
Y si sois de lágrima fácil, preparaos...os avanzo su asunto:
Una heredera málcriada a quien se le diagnostica un tumor cerebral no operable y que decide encarar el fin de sus días con dignidad, viviendo el amor con su oncólogo.

Judith: Ya nada nos puede hacer daño.
Lo que tenemos no puede ser destruido.
Esa es nuestra victoria - nuestra victoria sobre la oscuridad.
Es una victoria porque no tenemos miedo.
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