Esta primera entrada servirá para ir desentrañando alguna de ellas...
Dormirse en los laureles

En la Roma antigua, cuando se festejaba un Triunfo tras una victoria en honor de un general, pretor o cónsul, como símbolo de gloria se le colocaban guirnaldas de laureles.
Sin embargo, éstos debían agachar levemente su cabeza, por lo que daba la impresión de estar descansando sobre los laureles de la gloria obtenida.
Por extensión, a quien se confía en la gloria o éxito obtenido y no sigue luchando por nuevos logros, se le dice que
“se ha dormido en los laureles”.
A la cama no te irás...
0 comentarios a esta entrada:
Publicar un comentario
Mi blog se alimenta de tus comentarios