¿de dónde viene ese afán de poner reglas a todo?
En una estación de tren hay infinidad de carteles que indican a sus usuarios cómo deben comportarse. "No fumar", "Prohibido tirar basura", "No cruce la raya amarilla"...
Sin embargo, he sabido de algo increíble:
¡poner restricciones a un beso de despedida!.
De momento, solo a los que cojan el tren en la estación Warrington Bank Quay (en el condado de Cheshire, Inglaterra) donde se pueden ver carteles como éste que prohíben los besos a la entrada de la estación.

¿Y por qué? ¿Quién ha promovido esto?
Gracias Señores taxistas, románticos irredentos, rivalizan ustedes con Lord Byron...
Sus quejas por que los enamorados obstaculizaban la zona de descarga con sus besos, causando en ocasiones aglomeraciones, han llevado a esto.
A Dios gracias, han habilitado otras “zonas para besar”, cerca del aparcamiento, por lo que los que lo deseen tendrán que despedirse un poco más lejos del andén…
30 libras es la multa para los osados que se atrevan a contravenir los mandatos del cartelito de marras.
¿Os resistiríais a un beso de despedida?
Primero, si quieres decirle adiós a tu ser querido, no debería existir un único lugar donde hacerlo.
Y si las cosas pintan tan duras como para penalizar, al cuerno, FIGHT THE LAW !.
Ese beso bien vale la multa que se tuviera que pagar, ¿verdad?
"Tome 90 libras y no me moleste, que va para largo", diría yo.
Por un derecho sin restricciones a dar besos a la pareja, ¡YA!

Hagamos del mundo una Kissing-zone global.
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