18 de septiembre de 2008

La tele, ¿invento diabólico?


¿Es realmente la tele algo tan perjudicial para los niños?

Parece que hoy día y entre gente medianamente instruida, hay una tendencia creciente a creer que sí.

Habréis visto en vuestro entorno padres que jamás han puesto la tele delante de sus hijos pequeños. Alguno, de hecho, ni siquiera tendrá televisor en casa.

Habréis visto con vuestros propios ojos como esos niños llegaban a una casa con tele y quedaban hipnotizados ante ese aparato mágico lleno de colores y sonidos.

O habréis visto niños que apenas balbucean a los que sus papis ya han montado un media centre en su habitación, con televisión y DVD.

Tal vez tenerles el acceso a la televisión limitado en exceso rodea de un aura de lo más misteriosa y atractiva al invento.

En el término medio está la virtud.

Ver un rato de vídeos musicales, de Pocoyo o de Cantajuegos, tampoco creo que le vaya a causar un daño irreparable a un nene.

¿No será mejor normalizar su uso, como el de cualquier otro entretenimento o instrumento inventado por el hombre?

Los papis no pueden olvidar lo que disfrutaron en su infancia con Comando G, La abeja Maya, Marco, Erase otra vez la vida o el hombre.

Y tampoco olvidan cómo les dió luego la oportunidad de ver películas antiguas, series estupendas, concursos, informativos o documentales.

Hace no mucho disfrutaron del documental sobre embarazos múltiples de National Geographic.

La tele hoy en día apesta, sí, vale. Afirmarlo es ya una convención.

Pero hay quien siempre la defenderá y estará agradecida por las muchas horas de ocio y aprendizaje que les ha dado.

Eso sí, si un día vuestro hijo no juega con un perrito cuando le traiga la pelota por estar enganchado a la tele, a lo peor nos arrepentimos de todo lo dicho.

¿Recordáis este anuncio?



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