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12 de diciembre de 2011

Palabro

Veamos, dos maneras de decir lo mismo:

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
No procrastines.

¿No es más bonita la primera?.



















¡ No procrastines tus besos !

21 de febrero de 2011

¿Una pesadilla?

Youtube sigue una estricta y celosa conducta respecto a sus contenidos.

Más bien diría yo respecto a los derechos de autor, porque lo que se refiere a contenidos, este episodio que os enlazo es para nota.

Con ustedes, antes de ir a dormir, un nefasto ejemplo.

Esto es lo que impera, que el niño no moleste.
Que los adultos puedan dormir bien tranquilitos.

En mi casa no se hace así.



Espero que, cuando tengáis una pesadilla y os despertéis en medio de la noche, vuestra pareja no os eche de la cama con argumentos tan fundados como que no hay sitio, que os vayáis a otro lado e intentéis dormir pensando en cosas bonitas.

Madre mía lo que hay que ver...

Y el problema es que muchos lo asumen como lo normal.
El problema es que os minan el sentido común, vía Estivill, vía dibujos animados.

¿La pesadilla de Caillou?.
Que un padre le haga lo que éste le hace a Caillou, eso sí que es una pesadilla.



25 de diciembre de 2009

¡ Vaya susto !


Imaginaos qué sobresalto.

Os despertáis y os encontráis a un dinosaurio en la cama...


¿Cómo es posible?
Sólo si colecháis con vuestro mini...




3 de diciembre de 2009

El baile de San Vito

Los que tenéis minis lo sabéis.

A todos los padres les gusta bailar, sin excepción.
Sí, no os extrañéis.


Y el baile que les gusta es de esos de toda la vida, vamos, los que se bailaban en verbenas: los “agarraos”.

Los Padres suelen tener el carné de baile siempre completo y la pareja es siempre su mini.


A Mami le gusta bailar con música de fondo

Ella pone el ambiente tarareando.
Un pie rota ligeramente mientras que el otro se mueve hacia delante y hacia atrás y el tronco rota ligeramente.

A Papi le gusta bailar sin música.

Se mueve al ritmo de un compás imaginario.
Pies separados a la altura de la cadera, y oscilaciones sobre el eje vertical.

El de las abuelas, (que también se apuntan al baile, por supuesto), recorriendo todo el salón de baile, andando pasillo arriba pasillo abajo.

Lo curioso es que a veces tenéis el ritmillo tan dentro, que os soltáis y os ponéis a bailar hasta sin pareja, meneándonos cuando el mini ya está en la cuna...


¿Cómo bailáis vosotros?

21 de noviembre de 2008

Sleep through the night: dormir la noche del tirón


Hoy he pulverizado mi mejor registro en Zaragoza.

Amanezco contabilizando 11 horas y media de sueño, con un pañal reventón de pipi, una sonrisa en la cara de satisfacción y un apetito canino.

Son muchos los que dicen a los papis que no saben la suerte que tienen.
Pero creedme, sí que lo saben.

También están los agoreros que, no sé si con envidia o ganas de fastidiar, dicen a los papis, "uy, pero luego cambian".

También es verdad que no siempre fue así. Siendo más bebé era normal me despertara varias veces por la noche pidiendo el pecho. Pero gracias al colecho ninguna de los dos nos llegábamos a despertar del todo y descansábamos bien.

Las vacaciones en Ejea supusieron un punto de inflexión.
La cuna de los yayos resultó mano de santo.

Cada vez estoy más convencida de que el sueño es hereditario. Mami antes dormía como un tronco, (ahora ya no tanto, la verdad).
Papi llamaba a mami "mantita".

Extraed vosotros mismos vuestras propias conclusiones...

¡¡ El sueño para el que lo trabaja !!



30 de octubre de 2008

Las abuelas


Como todos los meses la psicoterapeúta Laura Gutman publica un artículo en su boletín que supone una profunda reflexión sobre el papel de las mujeres.
Este mes habla sobre la función de las abuelas, "las mujeres sabias"·.

Con la ilusión y la ambivalencia de convertirse en abuelas, las mujeres maduras se disponen a afrontar esta nueva etapa, procurando ofrecer a sus nietos lo que quizás no pudieron ofrecer a sus hijos: tiempo disponible.

Las abuelas han formado parte de la historia de la Humanidad. En realidad, la menopausia es una adaptación del ser humano a sus necesidades. Las mujeres jóvenes, dada la complejidad de la cría del cachorro humano y el tiempo necesario que hay que dedicarle, necesitan aprender y ser apoyadas por otras mujeres con experiencia y sensibilidad.

Las mujeres humanas comenzaron a dejar de tener hijos a cierta edad y a sobrevivir a este cese de la actividad reproductiva, algo inhabitual en otros primates, convirténdose en las mujeres sabias que ayudaban y enseñaban a las madres recientes.

Sin embargo, la “abuelidad” tiene un objetivo mucho más pleno y necesario, que es la función de transmitir los secretos de la maternidad a las mujeres más jóvenes, ofreciendo su conocimiento acerca del mundo interior, ya que ya no necesitan alimentar a niños, sino que superan ese rol nutriendo espiritualmente a la comunidad de mujeres que se convierten madres.
Por decirlo de este modo, las abulelas alimentan a madres.

Las madres jóvenes siguen necesitando a las abuelas, no solo para que cuiden a los niños para ir a trabajar, sino para crecer a su lado.
Ser madres prepara también para el día en que se será abuela. Si lo pensamos, veremos que los errores propios algún día servirán para que cuidemos mejor de nuestras hijas cuando sean ellas las madres recientes, formando parte de una cadena de amor entre mujeres que enlaza a toda mujer con las primeras abuelas de la historia.
29 de octubre de 2008

Se os va a acabar la buena vida


Quienes ya sois padres lo recordais como si fuera ayer. Cada vez que dabais la noticia recibías una respuesta similar: “Enhorabuena…¡¡Pero prepáraos, porque se os acaba la buena vida!!”

Ante esto sólo podíais sonreír y esperar a descubrir a qué se referían.

Hoy, con solo 4 meses después de que naciera yo, los Papis me cuentan que su vida ha cambiado.
Se les acabó la buena vida y les vino la que es mejor.

La buena vida a la que se referían los agoreros es todo aquello que poco a poco se va sustituyendo por momentos conmigo.

El nivel de sustitución al que uno llega o el tiempo que tarda en producirse este cambio depende de cada padre.

La consola, las siestas, el ir al cine, salir a cenar, de fiesta, de copas, la vida de pareja… todo va bajando poco a poco en la escala de valores personales a la vez que un hijo va subiendo.


Ser padres no es algo que venga de golpe.

Biológicamente hablando sí, por supuesto, el día que tu bebé nace se es padre, pero los hombres tienen una desventaja: no nos han llevado nueve meses dentro y aunque han visto los cambios, no los han sentido como una madre hace.

Ser padre (actuar como tal), no es un proceso de días, es algo que es cuestión de tiempo.

Se oye esta frase muy a menudo: “tenéis que seguir teniendo vida de pareja”.

El caso es que los papis piensan: “ya, pero es que ahora no somos una pareja, ahora somos una familia”.
Y en la familia somos tres. Una pareja con una hija, por tanto, ya hacen vida de pareja, pero conmigo.

No quiero decir que tengais que dejar todo lo que os gusta para estar con vuestros hijos (aunque ellos lo agradecerán). Quizá en el término medio esté el equilibrio, o quizá no. Quizá podáis hacer las cosas que os gustan en las que pueda participar tu hijo.

A mis Papis les está pasando, cada vez les apetece menos hacer cosas que no me incluyan entre los participantes....
17 de octubre de 2008

¿Qué es un hijo?


Os copio el poema del libanés Khalil Gibran, que me parece precioso para comprender un planteamiento que nunca deberían abandonar los padres:

Nuestros hijos no son nuestros hijos,
son los hijos y las hijas de la vida que se llama a sí misma.
Vienen a través de nosotros, pero no de nosotros.
Y aunque viven con nosotros, no nos pertenecen.
Podemos darles nuestro amor,
pero no nuestros pensamientos,
pues tienen sus propios pensamientos.
Podemos acoger sus cuerpos, pero no sus almas,
porque sus almas viven en la mansión del mañana,
que ni aún en sueños podemos visitar.
Podemos esforzarnos en ser como ellos,
pero no intentar hacerlos como nosotros,
porque la vida no da marcha atrás,
ni se detiene en el ayer.
Somos los arcos que disparan a nuestros hijos,
como flechas vivas.
Que la tensión de la mano del arquero sea para la alegría




12 de octubre de 2008

Las odiosas comparaciones


Si hay una conversación detestable entre las muchas que se pueden tener en torno a los bebés, es sin duda la competición por demostrar que el niño propio es el más lo que sea.

Puede venir de otra madre, de una abuela, de un tío... da igual. La cosa suele ser así.

"Qué guapo tu peque, qué grande está. ¿Ya andará no?"
-dónde digo andar, puedes poner hablar, comer sólo, aguantarse el pis, gatear...-

"Pues sí. Ya anda"
"¿Y desde cuándo?"

"Pues desde los quince meses, ha sido un poco vago"

"Bueno, no pasa nada, todos acaban andando. Aunque mi peque ya gateaba a los ocho meses, y a los once andaba agarrándose a las paredes"


Es una conversación que tiene muchas variaciones posibles. Pero seguro que os suena.

Cuando los dos bebés son de la familia, más o menos de la misma edad y coinciden a menudo, la competitividad deja corta la de los juegos olímpicos.

Y me consta que hay madres que a veces llegan a preocuparse:

"Mi bebé tiene dos años y no habla. El de la vecina ya decía cosas con el año. ¿Estará bien?"
piensan.

Y yo no quiero que los papis entren en ese juego. Me negaré. Me opondré frontalmente.

Qué suerte no ser madre en Esparta


Mami regaló a papi la edición en DVD de la película 300.

Allí explicaban como cada vez que nacía un bebé, los sabios de turno lo examinaban minuciosamente. Si el recién nacido tenía cualquier defecto o parecía débil, lo abandonaban en un monte. Allí, obviamente, moría rápidamente desatendido.

A los siete años los niños se separaban de sus madres y pasaban a depender de la tutela del Estado, que se dedicaba a convertirlos en los soldados de élite de la época.


Cuando doce años mas tarde eran hombres que iban a su primera batalla. Se cuenta que sus madres les entregaban su escudo de madera y cobre diciendo "Vuelve con él, o encima de él".

¡ Qué diferente era la maternidad entonces !

También contaban y resulta llamativo que sólo había dos maneras de tener una lápida que te recordase tras tu muerte: si eras un soldado que moría en combate o si eras una madre que moría en el parto.

Una sociedad dura la espartana. Tenía que serlo si ha arrastrado esa fama en aquella época en la que todas lo eran.

En la antigüedad ninguna sociedad que perdurase era comprensiva con los débiles. No se podía permitir una infancia prolongada.

Roma también abandonaba a los bebés que no eran saludables o tenían cualquier deformidad. Y educaba a los niños como pequeños adultos.

Se necesitaban hombres y mujeres duros.

¡Qué suerte no vivir en aquellos tiempos!

Pero resulta interesante pensar que todos los que estamos aquí descendemos de aquellos recios supervivientes.

De generaciones de madres y hombres que se impusieron a los cuatro jinetes del Apocalipsis, que vencieron a las guerras, el hambre, la muerte y la peste.

Cosas que mami hace más a menudo...


...desde que estoy con vosotros.

Cantar. A mi me pirra que me canten, como a todos los bebés imagino. Y mami me canta sin parar y en cualquier sitio superando su miedo escénico.

Además le ha servido, con la ayuda de la yaya Maribel, para recordar un montón de canciones infantiles que tenía casi olvidadas.

Leer cuentos. Ya ha comenzado a documentarse sobre este aspecto y ha recopilado vairas historias para cuando llegue el día...

Dar cariños, besos y caricias. Los últimos 3 meses ha dado y ha recibido más cariños, besos y caricias que durante todo el resto de su vida.

Quedar en plan tranquilo, sobre todo con los amigos que también tienen hijos.

Ver a la familia. Por que les necesita más y porque quieren verme. Y sobre todo por que quiere.

Pasear. Prácticamente todos los días, haga malo o bueno, salimos sin rumbo, sin entrar en tiendas, sólo a pasear y relajarnos.

Jugar. ¿Por qué los adultos apenas jugáis si no estáis con niños? Tirarse por el suelo, hacerse cosquillas, jugar a esconderse, a hacer ruidos... cualquier cosa vale con tal de reirnos.

Y aún solo tengo 3 meses, acabo de empezar a darme cuenta del mundo que me rodea.

La cosa promete ir poniéndose mucho más divertida.


¿Respira?


Cuando vuestro recién nacido está sumido en un sueño profundo de esos que sólo tienen los bebés empezais a pensar: ¿no está demasiado quieto? ¿no está demasiado tranquilo?

Y os véis obligados a levantaros y comprobar que sigue respirando.

Se pone la mano delante de su nariz, para notar su respiración, pero me consta de gente que ha llegado a menearles hasta despertarles.

Es irracional. Ridículo. Pero inevitable.

No sé si es algo que se hace desde la época de las cavernas o si responde al miedo que os meten ahora con la muerte súbita, un tema que por cierto no es como para tomarse a broma.

¿Cuando se deja de hacer?
En algún momento indeterminado entre los 4 y los 5 meses.

Dudo que haya una sola persona entre todos los padres y madres que me leen que no lo haya hecho alguna vez, al menos con su primer hijo.

Puesto de trabajo ideal


Creo que me voy a atrever a hacer una generalización: a las madres trabajadoras os preocupan vuestros hijos lo primero, lo más, pero también vuestros trabajos.

Sobre todo os preocupa tener trabajos que os permitan sentir que atendéis y crías a vuestros bebés, que seguís siendo su adulto de referencia.

Y la madre trabajadora media en este país se conforma para ello con tener una jornada laboral intensiva Negritaque le permita estar fuera de casa tan sólo ocho o nueve horas seguidas (contando los trayectos).


Si además son trabajos en los que estáis bien valoradas pese a ser madres recientes, tenéis cierta proyección profesional y hay más días buenos que malos, hemos dado con la cuadratura del círculo.

No sé si estaréis de acuerdo conmigo...

Y luego hay cosas que ya os suenan a ciencia ficción, como los periodos de baja maternal de muchas madres europeas o la posibilidad de tener guarderías dentro de las empresas.


Mi mami haría sacrificios rituales si hiciera falta para tener eso. No sé vosotros.

Pero existe algo aún mejor.
He descubierto el paraíso para las madres recientes:
la revista inglesa de crianza Mothering.

Aquí tenéis una fotogalería de lo que consideran un día normal de trabajo allí.

Entrad y os pondréis amarillos de envidia. Las tres imágenes que véis en este post están tomadas de ahí.

¿Emprendedores para montar una delegación de Mothering en España?


"Soy muy mala madre"


He leído hace poco en la red un post escrito por una madre que recibió muchos elogios titulado "Soy una mala madre".

El post es original y le sirve a esta madre para defenderse de supuestos ataques.
Esta escrito con inteligencia, pero me molestó un poco que sirvió para que muchas otras madres se reafirmaran en su manera de criar a sus hijos y para que se sintieran un poco mejor por hacer ciertas cosas que muchos no harían.

Leedlo y sabréis a qué me refiero:

"Soy muy mala madre"

Ayer "empaqueté" a mi nena con sus abuelos durante cuatro horas y fue por capricho, no por necesidad. Aproveche para darme un baño, hacerme la piernas, que ya parecia un cabo de la Guardía Civil, leer, vamos unas horas para mi.

Sé que esas cuatro horas lejos de mi van a traumatizar a mi hija para el resto de sus días pero soy tan MALA MADRE que es que me da igual.

El pediatra me mando las vacunas y empezar con los cereales y soy tan MALA MADRE que le hice caso, en vez de entrar a las miles de páginas llenas de sabiduría de internet con estudios que te dicen qué debes hacer a cada segundo.

Cojo a mi nena en brazos y mientras le doy el biberón soy tan MALA MADRE que la dejo ver un ratito la televisión.

Podía haber vivido en una cueva en el monte, lleno de aire limpio y sano, pero soy tan MALA MADRE que vivo en la ciudad, y en el centro además, por que me encanta.

Tengo una carrera profesional que me encanta y soy tan MALA MADRE que no la pienso abandonar.

Sé que debería educar a mi hija para que cuide de su casa y se dedique solo a sus hijos pero soy tan MALA MADRE, que no quiero eso para mi nena.

Tengo una nena preciosa pero soy tan MALA MADRE que me pongo mis tacones, voy a la peluquería y me cuido como siempre.

En definitiva soy muy MALA MADRE, pero me encanta ser así.

Asi que para las de siempre decirles: Antes de que entréis a matar, con la educación y clase que las malas madres no tenemos la suerte ni la dicha de tener, saber que no os podré contestar, entre otras cosas por que no os leo.

Antes de que se os hinche la vena igual que a la Patiño y como no va a haber guerra y antes de que os matéis entre vosotras (que todo llegará) estais avisadas de que no tendréis lo que más os gusta.

Para el resto de mamis del Planeta Tierra, dulces y normales, un beso a todas y seguir como hasta ahora, la vida no es una ciencia exacta.

Vivan las MALAS MADRES jajajajaaj


Y aquí acaba el post.

No es tan malo como parece en esencia, pero como respuesta muchas madres "empaquetadoras" de niños por capricho, sin información y con pocas ganas de tenerla vieron reforzada su actitud y su modo de educar.

Una pena además porque utiliza el término Mala Madre como si se le hubiera dicho a ella y a todas las madres que actúan similar alguna vez en la vida. Es un acto de defensa que estoy muy acostumbrado a oir cuando a alguien se le dice que podría hacer las cosas de otro modo...

9 de octubre de 2008

Why love matters


Os hablaba esta mañana del documental de Eduardo Punset sobre el cerebro de los niños y finalizo ahora con el resto de la entrevista con Sue Gerhardt.

La pregunta del millón, ¿Se les deja llorar a los niños o no?

No, si el llanto es fruto de una situación estresante y se puede evitar.
Los niños lloran por muchas cosas, porque tienen hambre, sueño, porque se caen al suelo, porque un ruido les asusta, porque… No todas las situaciones les producen estrés o miedo, pero sí algunas de ellas.

Hay niños a los que dejarles en la cunita solos no les produce ningún miedo o estrés y por tanto no lloran. Hay otros en cambio que se sienten solos, sienten miedo, y lo viven como una situación estresante, y lo expresan mediante el llanto.

Hay niños que se sienten estresados a la mínima y que lloran a menudo, y hay otros que pese a estar sólos o sentirse solos, tienen más tolerancia al estrés y no lo manifiestan. Todo depende del niño y repito de nuevo la frase de Sue Gerhardt: “lo importante es que el bebé no se estrese demasiado.”

¿Y como saber qué estresa a un bebé?

Pues yo diría que con un poco de empatía. Poniéndonos en su lugar y en su inmadura cabecita para entender que los bebés conocen muy poco el lugar en el que viven, nos conocen poco a nosotros y pese a ello nos dan su vida y confían en nosotros porque somos lo único que tienen.

Los niños entienden muy poquitas cosas de lo que les rodea y por eso nosotros somos sus brazos, sus piernas, sus oidos, sus ojos y su rincón de tranquilidad cuando los cogemos en brazos.

“A los bebés les resultan estresantes cosas relativamente pequeñas. Por ejemplo, para un bebé estar lejos de su cuidador durante demasiado tiempo es muy estresante, ¡porque le va en ello la supervivencia! Un bebé no sabe si sobrevivirá o no: necesita a alguien que le cuide.”

Pero si lo cojo mucho en brazos o estoy todo el día por él, se va a malcriar ¿no?

Sue Gerhardt comenta que “los niños que tienen unos vínculos afectivos seguros funcionan mejor en la escuela, su rendimiento es superior en todos los aspectos. El tacto está resultando muy importante para el desarrollo. Así que hay que sostener en brazos al bebé, llevarlo a los sitios, tocarlo… todo lo que genere placer, de hecho; porque las pruebas parecen demostrar que las sustancias bioquímicas relacionadas con el placer y con todo lo que genera placer realmente ayudan a que se desarrollen las funciones superiores del cerebro.”

Con respecto a la salud mental, una de las grandes epidemias del momento, que tiene visos de seguir aumentando “la investigación actual demuestra que, en los trastornos de la personalidad, concretamente, todo apunta nuevamente a la primera infancia”. Es decir, lo que suceda mientras el cerebro de un bebé se está formando puede afectar enormemente a la salud mental del futuro adulto, tanto para bien, como para mal.

Para acabar, me quedo con una frase de Sue, “la primera infancia es en realidad la base de la salud mental”.



8 de octubre de 2008

Hasta el final, el bebé con su madre.

Recuerdo una noticia: Una mujer apareció muerta con signos de violencia en una casa de la urbanización de Empuriabrava. Al lado del cuerpo, había un bebé de cinco meses que es hijo de la víctima.

Me han venido a la mente dos imágenes.

La primera es una escena de la primera temporada de la serie de televisión Roma: en el mercado de esclavos el grupo propiedad de uno de los protagonistas enferma y muere, tan sólo sobrevive un niño de corta edad que no se separa del cadáver, no precisamente reciente, de su madre.

La otra no está protagonizada por humanos: consiste en uno de esos casos terribles de maltrato animal que cada poco protagonizan portadas.

Sucedió hace más de dos años: un cachorro de menos de dos meses defendía el cadáver de su madre, tendido en medio de un camino de Zamora. La madre, que aparentemente llevaba un día muerta, había sido estrangulada y su cachorro gruñía a las personas que se le acercaban, intentando atacarles.


No puedo evitarlo, me conmueve el vínculo que existe entre madres y sus hijos pequeños.

Y sobre todo me conmueve comprobar como ellos, siendo tan bebés, inconscientemente saben que son dependientes de su madre, hasta el punto de que les va la vida en ese nexo de unión.

Así ha sido durante miles de generaciones pasadas.

7 de octubre de 2008

El cerebro de los bebés


www.Tu.tv


Tristemente nuestra sociedad sabe mucho más sobre los animales que sobre los bebés humanos. Y lo que es peor, generación tras generación estamos reproduciendo no sólo esta ignorancia sino falsas y peligrosas creencias sobre la crianza.

He visto este documental del programa Redes de Eduardo Punset sobre las necesidades de los bebés, su cerebro y las consecuencias de los 2 primeros años de vida. Impactante.

Si tenéis 45 minutos, seguro que es mejor que la basura con la que ceban a los televidentes en el prime time...

Es muy de agradecer el esfuerzo del Sr. Punset dedicado a este trabajo en el que expone con claridad y contundencia el verdadero significado de criar un bebé, algo profundamente devaluado ultimamente.

No creo que este programa sea importante para los actuales o potenciales padres sino que lo considero IMPRESCINDIBLE para todas las personas y ojalá supiésemos todo esto desde el colegio.

Aviso que el contenido del documental puede doler porque pone el dedo en la llaga en casi todos los hábitos de la crianza de los bebés: no cogerlos en brazos, guardería temprana, dejarles llorar, … y nuestro modelo de sociedad en este tema queda bastante en entredicho.

También habla de nuestros familiares los primates y cómo cuidan a sus crias ¿quién creéis que lo hace mejor?

1 de octubre de 2008

Unicef pide mayor conciliación familiar


El Comité Español de Unicef ha instado al Gobierno a que mejore las políticas de conciliación laboral y familiar ya que considera que hay pocos avances al respecto y que éstos no han sido diseñados teniendo en cuenta los intereses y necesidades de los niños.

La petición viene a raíz de la Encuesta de Infancia en España 2008, realizada por la Fundación SM, que indica que 920.000 niños de entre 6 y 14 años afirman sentirse solos y que 350.000, que se dice pronto, no encuentran a nadie en casa cuando vuelven del colegio. .

Unicef sostiene que esta situación proviene de la falta de medidas suficientes de conciliación laboral y familiar y de las exigencias económicas que en muchos casos obliga a ambos padres a trabajar.


En palabras de Gabriel González, responsable de los Derechos de la Infancia “no parece razonable que un niño pase diez horas en la guardería”, ya que aunque sabemos que está atendido y alimentado, un niño necesita cariño.

Sinceramente, no puedo estar más de acuerdo con esta solicitud de Unicef. Las pocas medidas de conciliación laboral y familiar que he visto hasta ahora tienen más de “laboral” que de “familiar”, ampliando los horarios de las guarderías o las plazas sin modificar un ápice los horarios laborales de los`padres trabajadores. En definitiva, pensando en que el trabajo y la producción no se resientan y haciendo que sufran los que menos lo merecemos, los niños.



25 de septiembre de 2008

Ya no quedan hermanos de leche


Una persona muy mayor contaba hace ya algunos años como en su pueblo en verano las mujeres se sentaban a la fresca en la puerta, en corrillos, sacando a la calle las sillas de casa y dejando que los niños jugaran y corretearan alrededor.

Es algo que todavía se puede ver, incluso en ciudades tirando a grandes.

Pero lo que ya no se suele ver es lo que contaba esta señora: muchas madres recientes dando el pecho en ese corrillo a los bebés más pequeños.

Una pena, probablemente era una manera estupenda y de lo más natural de que las futuras madres aprendieran a tratar y alimentar a sus bebés.

Por mucho que te expliquen como colocarte a un recién nacido a la teta en los cursos de preparación al parto, lo mejor es crecer viendo a distintas mujeres hacerlo con toda naturalidad.

Pero lo que creo que se ha perdido del todo son los hermanos de leche.

¿Queréis saber algo más sobre esta costumbre?

En aquellos lejanos tiempos, en un pueblo entre montañas, sin acceso a leche de fórmula, un recién nacido sólo podía tomar pecho si quería asegurarse salir adelante sano y fuerte.

Se daba el caso de nenes, cuya madres murieron en el parto, que fueron alimentados por todas las mujeres del pueblo que estaban dando el pecho. Eran hermano de leche de prácticamente todos sus compañeros de quinta.


Pero en esos tiempos había muchas circunstancias, ni mucho menos tan terribles, que hacían que una madre lactante alimentara a un bebé que no era el suyo.

Era por lo visto muy frecuente que si una mujer tenía que ausentarse unas horas o un par de días, una amiga, vecina o hermana se encargara de dar el pecho a su bebé durante su ausencia. Y eran favores que se devolvían.



Tu buena vecina, de confianza, se iba a lavar a un río algo lejano, a su hijo le entraba hambre, y le ponías a tu pecho sin ningún problema. Y otro día tú ibas a atender algún asunto propio, y te pagaba con la misma moneda.

Y esos bebés crecían como hermanos de leche.

Me parece algo muy bonito.

Además, existían las amas de cría: una profesión que incluso se anunciaba y solicitaba en la prensa de la época.

Me da la impresión de que, en los últimos tiempos, se está recuperando la lactancia materna. Afortunadamente. Pero como algo exclusivo.

Como es una práctica tan privada, nadie se plantea dejar a su bebé con otra madre que le pueda dar el pecho, se tira de sacaleches o se nos arrea directamente un biberón.

Y puede que nos estemos perdiendo algo bueno.

¿Dejarías que tu hermana o tu amiga alimentaran a tu bebé con su leche?
Dicho de otra manera: ¿Te daría asco o reparo?

¿Unas expectativas razonables?


La gente sin hijos y con pocas expectativas de tenerlos os dirán que es imposible no depositar un buen puñado de expectativas en tus hijos.

Y que, como casi con toda probabilidad no consigan cumplirlas, lo más probable es que acabéis sintiéndoos defraudados.

Probablemente sea así en muchos casos, pero no en todos.


Me da igual si estudia o lo que estudie, no me importa la profesión que elija, cómo se vista, su orientación sexual, dónde quiera vivir, si decide formar una familia o no...


Lo único que le pido es que sea feliz y buena gente.
Podríais contestarles.

¿Y te parece poco?
Os podrían replicar.

Pues recapacitando y siendo sinceros, la verdad es que no.