
Ves como algunos padres, alarmados, consulta al pediatra por qué su hijo les pega siendo pequeñitos. A partir del año. Ellos han intentado educarlo lo mejor posible pero les ha salido agresivo y respondón. Cuando se enfada con ellos o coge una rabieta les pega.
"¿Qué le pasa, doctor?"
"¿Cómo puede ser tan violento desde pequeño? "
"¿Cómo puede pegar a sus padres o a sus abuelos que lo quieren tanto?"
No se explican cómo ha podido adquirir esta actitud si no tiene hermanos y no lo puede haber aprendido de otros. Las conductas agresivas como morder, pegar, romper, escupir, tirar son manifestaciones primitivas de enfados no controlados. Unos se aprenden por casualidad. Por ejemplo, morder suele aprenderse al empezar a masticar.
Pegar es un acto aprendido. Y un pequeño no lo aprende viendo la tele, a estas edades, ni viendo a otras personas. Los padres de estos niños son buenísimas personas que por supuesto tampoco se pegan entre ellas. Pues si todo va bien ¿cómo demonios lo aprende?
Es muy sencillo. Los papás con su buena fe intentan disciplinar al niño como Dios buenamente les da a entender.
Y es cierto que el niño aprende por repetición. Muchos papás, con la mejor intención y sin ser un maltrato dan un pequeño golpecito a modo de cachete muy suave en la mano del niño si va tocar una cosa peligrosa / valiosa o en el culo sobre el pañal. Con este golpecito dan a entender al niño que su conducta es incorrecta y, a la larga, consiguen que no toquen las cosas.
Hasta ahí parece una cosa razonable y no lesiva para el niño. Sin embargo, ahora nos hemos de poner en el lugar del niño; él ve que las personas que más le quieren le “pegan” cuando hace algo mal. En su interior piensa: “si yo, al hacer las cosas mal o que no les gustan me pegan yo cuando vea que hacen algo que no me gusta, aunque les quiera mucho, también les pegaré”. D
icho y hecho, al ir creciendo esta conducta aprendida la empleará contra sus padres sin que éstos hayan captado el origen del problema.
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