25 de septiembre de 2008

¿Unas expectativas razonables?


La gente sin hijos y con pocas expectativas de tenerlos os dirán que es imposible no depositar un buen puñado de expectativas en tus hijos.

Y que, como casi con toda probabilidad no consigan cumplirlas, lo más probable es que acabéis sintiéndoos defraudados.

Probablemente sea así en muchos casos, pero no en todos.


Me da igual si estudia o lo que estudie, no me importa la profesión que elija, cómo se vista, su orientación sexual, dónde quiera vivir, si decide formar una familia o no...


Lo único que le pido es que sea feliz y buena gente.
Podríais contestarles.

¿Y te parece poco?
Os podrían replicar.

Pues recapacitando y siendo sinceros, la verdad es que no.

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