
Recordáis cuando de pequeños vuestras abuelas siempre inspeccionaban vuestros calcetines en busca de agujeros para coser. Así, cuando la costura ya no podía solucionar el problema, ese par salía de circulación y uno nuevo entraba en vuestra vida.
Pues ahora, al ver este modelo de calcetines imagino qué pensarían vuestras abuelas si os vieran con ellos puestos. Yo creo que os perseguirían por toda la casa con una aguja y un hilo en la mano intentando “arreglarlos”. Entonces deberíais contarle que esos agujeros han sido hechos a propósito como algo decorativo.
Claro, no son agujeros recortados al azar sino con un borde y ubicados en sitios que no molestan a la usuaria.
El calcetín tomatero puede volverse tendencia...
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