29 de octubre de 2008

El carrito de la compra


Un carrito de la compra puede llegar a ser usado por cientos de personas cada día.

Manos sucias, estornudos, niños que se suben con los zapatos sucios, la tradicional hoja de lechuga... en fin, que la cosa muy higiénica no es.

Los carritos acumulan gérmenes de todo tipo, como cualquier objeto utilizado por muchas personas como pueden ser los billetes. Tampoco debemos obsesionarnos ni crear una paranoia, pero sí tomar ciertas pautas de prevención.

Algunos supermercados en Estados Unidos han implementado el uso de paños protectores para cubrirlo y de toallitas germicidas para limpiar el carro antes de usarlo. También existen purificadores de carritos, un sistema como el túnel de lavado de coches pero de carritos que se instala en el supermercado y al pasarlo, lo desinfecta.

Mientras los supermercados se decidan a invertir en un esterilizador de carritos, hay simples medidas de higiene que nos ayudan a evitar contagios.

Por ejemplo, no sentarnos dentro del carro de la compra, evitar que lo toquemos o lo chupemos, colocar algún paño protector antes de sentarnos (algunos supermercados lo ofrecen) y por supuesto, la más simple y efectiva de todas: lavadse y lavadnos a los niños muy bien las manos cuando volvamos de la compra.

P.D.
¡Ah! También tenéis el recurso de la compra on-line.
Mami se ha puesto al día y me comenta que con esa opción se ahorra mucho tiempo (que al final resulta ser dinero).

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