27 de octubre de 2008

El dichoso cambio de hora



La madrugada del sábado al domingo tuvo lugar el cambio de hora de todos los años.

Y sinceramente, a los papis no les ha hecho ni pizca de gracia.

En mi caso, soy muy amiga de mantener unos horarios, y la adaptación del domingo resultó algo molesta. Pero nada grave al final.

Pero sí que es un fastidio que se haga de noche tan pronto. Cuando papi llega de trabajar hace un par de cosillas en casa y luego nos vamos todos de paseo.

El caso es que, con esta idea de cambiar la hora, se nos va a echar encima la noche y el frío al poco de salir a la calle.

Si tuviera la seguridad de que moviendo la hora dos veces al año se ahorra energía, no me quejaría. Pero es que no tengo nada claro que sirva para algo...

En fin... habrá que aguantarse, pertrecharse para el frío y salir poco menos que con un casco de minero a pasear.

¡Qué remedio!

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