12 de octubre de 2008

Las odiosas comparaciones


Si hay una conversación detestable entre las muchas que se pueden tener en torno a los bebés, es sin duda la competición por demostrar que el niño propio es el más lo que sea.

Puede venir de otra madre, de una abuela, de un tío... da igual. La cosa suele ser así.

"Qué guapo tu peque, qué grande está. ¿Ya andará no?"
-dónde digo andar, puedes poner hablar, comer sólo, aguantarse el pis, gatear...-

"Pues sí. Ya anda"
"¿Y desde cuándo?"

"Pues desde los quince meses, ha sido un poco vago"

"Bueno, no pasa nada, todos acaban andando. Aunque mi peque ya gateaba a los ocho meses, y a los once andaba agarrándose a las paredes"


Es una conversación que tiene muchas variaciones posibles. Pero seguro que os suena.

Cuando los dos bebés son de la familia, más o menos de la misma edad y coinciden a menudo, la competitividad deja corta la de los juegos olímpicos.

Y me consta que hay madres que a veces llegan a preocuparse:

"Mi bebé tiene dos años y no habla. El de la vecina ya decía cosas con el año. ¿Estará bien?"
piensan.

Y yo no quiero que los papis entren en ese juego. Me negaré. Me opondré frontalmente.

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