12 de enero de 2010

¿Bajas?

¡Mami, que me bajo!

Era la consigna que de crío se gritaba con el bocata en una mano y la manija de la puerta de casa en la otra para cerrarla.


Era preferible que fuera de nocilla, qué meriendilla (¿cuántas madres no harían ajuar aprovechando el consumo desmedido de sus minis de este manjar?).

(Esto de los bocadillos "raros" que os zampastéis en vuestra niñez tendrá entrada propia)

Se bajaban las escaleras a brincos de dos en dos o de tres en tres y si llegabas el primero a la calle, se dedicaba uno a llamar por el telefonillo a todos los compis gritando:


¿Bajas?

Ya reunida la pandilla en la calle, la principal preocupación era decidir a qué se iba a dedicar la tarde:

¿al churro, media-manga o manga entera?


¿a las chapas?


¿al gua?


¿a la taba?


A media tarde, parada técnica para tomar el preceptivo vaso de agua en casa de alguno de la panda y a seguir jugando.


Si había algún descalabro, alguna madre del grupo lo sanaba con agua oxigenada, mercromina y tirita y ¡a seguir jugando!.


Cuando llegaba la hora de vuelta a casa, toque de queda.


¡Y no existía el móvil!
El grito materno por la ventana era la llamada perdida o el sms de antaño.

¡Sube!

A lo que se contestaba:

¡Voy!

Tras 5/10 minutos de escaqueo (depende de la tolerancia y el genio de la madre) se regresaba a lo que los progres llaman hoy el "control parental".
O sea, a casa de los padres.

Veo que eso parece que hace tiempo dejó de existir, al menos en las ciudades, no sé en los pueblos...

Lo que prima hoy en día son las urbanizaciones esas con piscina y pista de padel, cerradas, vigiladas y con el asfalto omnipresente.


Ya no hay tierra con la que mancharse y no dejan jugar al fútbol o montar en bici o patines.

Los minis ya no se relacionan entre sí y tan sólo lo hacen, como mucho, con los vecinos de bloque afines en edad y gustos.

Eso claro está, si al mini no le han regalado los padres una vídeo-consola...


Si lo han hecho, pasará las tardes confinado en su cuarto relacionándose únicamente con seres virtuales...

He aquí las consolas que padres y abuelos conocían por entonces:


No sé, veo que todo ha cambiado mucho, y no a mejor...

¡Ay, qué tiempos aquellos!

0 comentarios a esta entrada:

Publicar un comentario

Mi blog se alimenta de tus comentarios