Para Reyes, las cosas bien hechas.
La asistencia a la cabalgata, inexcusable.
En la víspera, los zapatos limpios.
(Y refrigerio para Sus Majestades y sus camellos).
Y la mañana del 6, en casa se desayuna como Dios manda.
Hay tradiciones que merecen ser mantenidas vivas.
Recordad, la ilusión de un mini es lo primero.
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