
Hasta hace poco los libros se almacenaban de una manera clásica, verticalmente sobre estantes y librerías. Puede que esta fuera la manera más lógica y cómoda de guardarlos, ya que así resultan más accesibles en cualquier momento.
Pero todo cambia y últimamente está llegando una tendencia cada vez más extendida, almacenar los libros en horizontal.
La primera opción que véis es una torre con sucesivos entrepaños gracias a los cuales se pueden ir colocando los libros hasta formar una biblioteca con forma de rascacielos. No se qué resultados dará en cuanto a estabilidad ¿resistiría el embate de dos angelitos jugando al escondite? De todos modos, es una forma un tanto espectacular de guardar y exponer libros y revistas.
Este otro ejemplo resulta muy intrigante, ya que los libros aparecen suspendidos en la pared sin que aparentemente nada los sujete.

Unos soportes atornillados a la pared y ocultos por los propios libros son el secreto de este falso fenómeno paranormal. El misterio se hace realidad gracias a un soporte en L similar a un sujeta libros. Uno de los lados se pega a la pared y el otro sirve para colocar un libro sobre él de la siguiente manera: se sitúa el libro con la tapa inferior abierta sobre la base y una vez colocado, la tapa se introduce en unas ranuras, quedando perfectamente cerrado.
Si os ha convencido este sistema y queréis hacer un poco de bricolaje, aquí tenéis las instrucciones para hacerlo vosotros mismos. No olvidéis escoger un libro al que no tengáis mucho aprecio para colocarlo en la parte inferior, ya que quedará inutilizado.
En fin, quizá no sea la mejor manera de conservar nuestros ejemplares si queremos disfrutar de ellos largo tiempo, pero eso es elección de cada uno…
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