11 de septiembre de 2008

Papis, os necesitamos...


Los hombres siempre habéis sido padres pero nunca habéis parido ni amamantado.

Los padres podéis participar intensamente en vivir el embarazo y el parto, pero en la lactancia vuestro papel es menos activo, pero muy importante como vamos a ver.

Por eso, si vais a ser papás y queréis ayudar a que la lactancia salga adelante, podéis, y mucho.

¿Queréis saber cómo?

Es normal que vosotros papás os sintaís desplazados y desconcertados por el enorme vínculo amoroso que nace entre la madre y nosotros los bebés. Sentirse así no es malo, es normal. Pero sois adultos y es el momento de descubrir que también la paternidad cambia a la persona.

Ante la nueva situación y el ensimismamiento amoroso de la madre, enrabietaros por el papel secundario que ahora os toca en la emotividad femenina o por no poder “hacer nada” en la lactancia, no son opciones maduras. Sois ahora muy importantes. Yo que ahora soy un bebé, voy a seguir creciendo y a cambiar durante el puerperio y la lactancia. Lo que hagáis ahora será decisivo para vuestra familia.

El papel del hombre en la lactancia y el puerperio no es dar biberones, ni por hacerlo es más útil ni estará más unido al bebé cuando crezca. El padre puede y debe ocuparse de un papel muy importante, cuidar y velar para que el vínculo de la diada madre-hijo y la lactancia se construya sin interferencias.

Seréis los garantes de nuestra seguridad y tendréis que preparar ese ambiente tranquilo, protegido y cómodo que madre e hijo necesitamos. Tendréis que ser el muro que evite el exceso de visitas, los consejos molestos o los comentarios descorazonadores. Estar informado y ser consciente es tan importante como que la mujer esté preparada. Sobre todo seréis el sostén emocional de vuestra mujer, que en esos momentos puede sentirse insegura y asustada, hasta deprimida. Vuestro abrazo, vuestra escucha, el saber preguntar que necesita ella, todo eso puede ser decisivo.

El trabajo que la madre ahora no puede hacer en la casa debéis asumirlo vosotros porque es mucho más importante y agotador el criar a un recién nacido. Si lo hacéis, está ayudando a que la lactancia salga adelante, porque la mujer ahora no tiene tiempo de nada más. La madre es también un ser recién nacido y es en vosotros en quien espera encontrar el baluarte que la ayude.

El hombre, pese a no dar biberones, puede hacer muchas cosas: lavar, planchar, tender, comprar, cocinar, limpiar, cambiar pañales, guardar las cosas, atender a los hijos mayores para que no se sientan solos, bañar al bebé, arrullarlo, darle masajes, dormirlo en brazos o en un pareo cuando se despierte, proporcionar a la madre todo el descanso posible… su papel en el éxito de la lactancia es enorme.

Podría expresarse así: “Yo no tengo que despertarme a dar el pecho y no atiendo a mi hija cuando estoy en el trabajo. Pero lo que hace su madre es insustituible, ni yo mismo puedo substutuirla ahora. Pero sí puedo hacer que este periódo sea un paraíso para ella y para mi hija. ”
Es enriquecedor asumir estas tareas, que el hombre pueda sentirse partícipe de la lactancia.
Pero sobre todo, de vosotros padres puede depender que vuestra compañera y vuestro hijo sean felices.

Es un reto pero seguro que lo podéis asumir.

0 comentarios a esta entrada:

Publicar un comentario

Mi blog se alimenta de tus comentarios