Es una iconografía de lo más común para los católicos: las iglesias, catedrales y museos están llenos de distintas versiones de la Virgen de la leche.
La mayoría se mostraban con bebés bastante crecidos en su regazo, se las rezaba pidiendo buenos embarazos, partos... y buena leche por supuesto.
Proceden de todas las épocas, todas antigüas. En aquellos tiempos dar el pecho era algo tan natural y con tan pocas connotaciones sexuales que podía estar en medio de un altar.
Y hoy, bien avanzado el 2.008, todavía nos escandalizamos ante madres dando el pecho en público.
En este caso, creo que hemos ido un par de pasos atrás.
Aquí os dejo varias imágenes. ¿No son preciosas?







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