Llegas en estas fechas a cualquier casa y...
¿qué es lo que inexorablemente encontrarás?

¡ Zasca !
La sempiterna bandeja de turrones, polvorones, mantecados y mazapanes.
Es un ente omnipresente e infinito.
Es misterioso que nunca merme...
Parece que sus elementos sean como rabos de lagartijas, capaces de regenerarse.
¿El que siempre desaparece primero?

El de Suchard de chocolate.
¿El ignorado?

El de Jijona.
(¿Hay algún turrón mas poco agraciado para la vista?)
Es este el de Jijona un caso de círculo vicioso.

Para nadie es turrón de primera elección, y ahí se queda con su aceitillo causando cerco en la blonda de papel de la bandeja y ofreciendo un aspecto nada apetecible, lo que le sigue relegando en la clasificación de elecciones, hasta que se queda seco como la mojama, pegado prácticamente a la blonda.
Pobrecico mío, elegidle alguna vez de primeras, os lo agradecerá.
Un consejo, retirad la bandeja o acabaréis así:

Dejo para otra entrada el escabroso y espinoso asunto de las blondas de más que dudoso gusto con las que se pretende decorar y ornar esas bandejas, no tengo fuerzas para abordarlo...

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